BENET ROSSELL

BENET ROSSELL.  Ager-España, 1937 – Barcelona-España, 2016.

Benet Rossell fue un artista multidisciplinar que se movió por el mundo asimilando diferentes culturas que enriquecieron notablemente su obra artística. Rossell estudió Ciencias Económicas y se licenció en Derecho. Cursó estudios de Sociología y de Teatro así como Cine Documental y Ciencias Religiosas. Realizó múltiples viajes a Oriente por lo que Oriente se convirtió en su referente. La música era su pasión y el teatro su lenguaje. Este artista fue un polifacético creador que se vinculó con las prácticas conceptuales de la década de los años sesenta en la ciudad de París participando en experiencias grupales con otros artistas catalanes afincados en esa ciudad conocidos como “Los Catalanes de París”. Benet Rossell percibió el mundo a través de la esencia de las cosas concretas, suprimió todos los detalles superfluos y al más puro y sintético estilo de los Haikus, nos sugirió a través de su obra, lo que no está dicho, utilizando un mínimo de forma, despertando lo informe y evocando la libertad. Este universo personal dentro de la masa, en lo oculto de lo evidente, en el detalle en la mancha de lo colectivo, en lo individual de lo múltiple, se descubre en obras-símbolo, un arte simbólico que crea un alfabeto de ideogramas que como gestos de la raza espiritual del artista penetran en la persistencia retiniana, interactúan y se asocian en la asimetría, en una conciencia zen que evoca la expectación por lo inacabado.

Rossell utilizó la tinta china como un medio, un mediador hacia la pintura de la pequeñez, hacia las formas portadoras de belleza, la esencia de la creación de un artista que se liberó de la mente. Rossell escribía-dibujaba con los intestinos, se estrujaba el vientre y con equilibrio y ritmo como la música de la lluvia o el viento nos sugestionaba con sus pensamientos más íntimos. El arte de Rossell es el arte de la sublimación de la naturaleza y del tiempo.

Benet Rossell no subestimó ninguna materia. Todo fue útil para él. Fue un artista multi-técnico que con la utilización de su propio cabello como pincel y la construcción de las herramientas, describía paso a paso el proceso y la escritura de su obra. Este artista presentó la dualidad de pintar un film y filmar un dibujo. Rossell se acercó a la iluminación, al Satori (japonés), al Wu (chino), al Nirvana (hindú) con alegría y espontaneidad, desarrollando magistralmente un arte como realización total de su inconsciente, una obra como filosofía de acción. La obra de Rossell se ha visto en más de un centenar de exposiciones individuales en Barcelona (desde la primera en 1968, presentada por Alexandre Cirici), París, Nueva York, Luxemburgo, Lleida, etc. Rossell también colaboró con numerosos escritores como Altaió, Brossa, Butor, Clapés, Coover, Maristany, Masoliver-Ródenas, Mor, Renzi, Sarduy y Veillon. En el año 2010, el MACBA (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona) le dedicó una exposición retrospectiva, “Paral·lel Benet Rossell”. La obra de este magnífico e incansable creador la podemos ver en las mejores colecciones públicas y privadas de arte contemporáneo. No tener a Rossell entre las obras de tu colección no es precisamente un vacío iluminador sino un vacío concreto entre las mejores y más consecuentes prácticas artísticas de la segunda mitad del siglo XX y primera del XXI.